Una prisión injusta que debe cambiar

La preventiva que sufren Nadine y Ollanta Humala.

Ojalá que la designación del abogado penalista César Nakasaki como defensor del ex presidente Ollanta Humala y de su esposa Nadine Heredia contribuya a corregir una prisión preventiva que es, de acuerdo con la mayoría de juristas, injusta, lo cual siembra dudas sobre la imparcialidad de la justicia peruana en el procesamiento de este caso.

Dos instancias judiciales han fallado decretando y confirmando la prisión preventiva de dieciocho meses para ambos, lo cual obliga a su cumplimiento, pero ello no impide criticar sin medias tintas esta situación por lo anormal que parece que estén en la cárcel dos personas a las que todavía no se les ha acusado formalmente, por unos aportes de campaña que, si se llegan a comprobar en el juicio, no llegarían a constituir un delito.

Humala y Heredia han considerado necesario un cambio en su defensa a estas alturas, y Nakasaki ha anunciado que la prisión de ambos es arbitraria, por lo que “buscaré garantizar que puedan ir a su juicio en igualdad de condiciones, porque la regla es que el hombre va al juicio libre”.

Nakasaki es un abogado solvente que cuenta con una amplia experiencia en el manejo de casos de políticos a propósito de su defensa del ex presidente Alberto Fujimori, y que siempre tuvo la capacidad de manejar dicho caso de manera profesional y sin que se le viera como un defensor político. Es decir, siempre pareció el abogado de Alberto Fujimori, pero no un fujimorista más de su partido.

Que es lo que, precisamente, se requiere en casos como estos, en los que se debe despolitizar el proceso para que el mismo se decida, en la medida de lo posible, sin interferencias políticas de ningún tipo.

Porque eso es lo que parece estar sucediendo en el caso contra Humala y Heredia, en el que, de manera insólita, todavía no se ha procedido a una acusación. Si al final de un juicio que siga el debido proceso, se les encuentra un delito, que cumplan la sanción, pero lo que no tiene fundamento es que, mientras avanza el caso, ambos sigan en la chirona.

Tener personas presas mientras se les juzga parece una aberración, salvo que se cumplan determinadas condiciones como el riesgo de entorpecer el proceso o de una fuga, lo que no es el caso de Humala y Heredia.

El cumplimiento del debido proceso es algo que todos debiéramos estar interesados en proteger en el Perú, pues significa eliminar el riesgo de injusticias como la que están sufriendo Humala y Heredia, algo que se debería corregir pronto.

Fuente: La República